UNTITLED, SERIES LEVELS. 2017 . PROJECT.  VARIABLE DIMENSIONS.

                                 La política como estrategia de dominación

 

 Que el arte cubano ha estado interrelacionado polémica y cuestionadoramente con la  realidad política del país y del mundo, es una certidumbre que ningún conocedor osaría discutir. Ese entrelazamiento crítico ha provocado unas cuantas disputas, rupturas y víctimas (casi siempre del lado del arte), pero aún así, los artistas no han cejado en hundir el bisturí en el contexto sociopolítico; es como uno de los sentidos cardinales de su existencia, como su sino. Incluso, ha sido una cuestión ética, tanto como política.

 

En tal sentido, hay algunas obras que han situado en el tope simbólico estas consideraciones artísticas sobre el entorno político mundial. Me refiero a “Mundo soñado” (1995), de Antonio Eligio, Tonel; “La verdadera historia universal”, de Carlos Estévez (1995); “Apolítico” (2001), de Wilfredo Prieto, y “Mundos” (2005), de Roberto Fabelo, entre otras, que reflexionan sobre aspectos medulares de la geopolítica mundial, desde sus respectivas capacidades sígnicas, la que es consustancial al arte. Surge ahora “A nivel”, de Lidzie Alvisa, una obra que se alinea con las anteriores y comienza a dar destellos propios.

 

Esta serie surgió en el año 2010 y su primera pieza fue el inicio sobre el cual evolucionó la idea de la autora para una instalación mayor, más ambiciosa. El uso de rayos láser sugirió una elaboración más compleja que la de la pieza original. Ahora se trata de una obra que reflexiona hacia y desde el hombre común utilizando a grandes personalidades de la historia como los referentes de su esencia. Ellos parecieran ser los protagónicos, mas no es así. Además, entronca muy armónica y fluidamente con el matiz antropológico que siempre ha mostrado la creación plástica de la autora. Sin embargo, aquí  hay una pieza que sobresale dentro de la producción de Lidzie, que trasciende, diría que es la prueba de una madurez incontrastable.

 

Los personajes de la historia son los observadores, los que establecen los niveles y las dimensiones de la vida bajo las miradas de estos very important persons de la historia (léase, bajo los sistemas políticos que encabezaron o simplemente de sus ideas avanzadas). Cabe preguntarse al apreciar la pieza: ¿cuántos rumbos de la vida personal del hombre común se decidieron por las miradas, decisiones o ideas de estos hombres? Hay un trasunto orweliano que recorre la atmósfera inquietante de la pieza. Aquí salta la comprensión de la política como estrategia de dominación, tal y como la concibió Pierre Bordieu. Lidzie Alvisa nos hace meditar desde un plano multilateral, poliédrico y oblicuo, a veces, en otros, muy directo y frontal, según miremos la pieza.

 

Si la instalación de Estévez evocaba la narratividad de la historia como escritura, tesis de Michel de Certau, esta de Lidzie apela a ver la historia como una saga de dominaciones interpersonales, una urdimbre de sometimientos entre los hombres, pero muy a tono con una válida  mirada del discurrir de la humanidad. Este planetario humano, donde los astros son los grandes hombres de la historia, gobernantes, líderes de opinión, pensadores de influencia, algunos de ellos elevados a la categoría de mitos, ha representado, en el caso de algunos, un trágico saldo de millones de víctimas, dolor y tristeza insondables para la humanidad a lo largo de la historia. Sus miradas se mueven en todas direcciones mediante los rayos láser y el dinamismo de la instalación, tal y como en su momento masas de personas estuvieron bajo la influencia representada por ese láser que oscila, sube o baja indiscriminadamente, colocándonos a su nivel, por encima o por debajo de su arbitrario trazado. Es una obra extraordinaria en su sentido mayor.

 

Pero Lidzie parece decirnos también que el protagonista real no aparece en la instalación, al menos los seres comunes solo apelamos a ver y medir la relación que tenemos con esos rayos láser. Es el espectador, con su reflexión, el que dará complemento y cumplimiento a esta obra de enorme significado. Opera como el recordatorio de lo que un filósofo de la Grecia clásica dijo para todos los tiempos: “El hombre es la medida de todas las cosas”.

 

Rafael Acosta de Arriba, La Habana,

a septiembre de 2017.

A Nivel

¿Cómo visibilizar los niveles, los equilibrios,  las búsquedas continuas del horizonte? ¿Es fiable lo que miramos, lo que creemos estable? A nivel es una construcción provisoria de esa línea artificial que opera en nuestros imaginarios sociales y culturales.  La multiplicidad de niveles y la variabilidad de patrones  que enfrentamos diariamente sitúan la sospecha como sensor y única garantía. En este sentido, mi propósito reside en ofrecer al espectador más interrogantes que respuestas.

A Nivel

¿Cómo visibilizar los niveles, los equilibrios,  las búsquedas continuas del horizonte? ¿Es fiable lo que miramos, lo que creemos estable? A nivel es una construcción provisoria de esa línea artificial que opera en nuestros imaginarios sociales y culturales.  La multiplicidad de niveles y la variabilidad de patrones  que enfrentamos diariamente sitúan la sospecha como sensor y única garantía. En este sentido, mi propósito reside en ofrecer al espectador más interrogantes que respuestas.